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CARACTERÍSTICAS GENERALES
El Diccionario de uso del español de María Moliner está diseñado como un instrumento integral. Permite no sólo encontrar el significado de las palabras que se desconocen, sino también aprender a usarlas correctamente y encontrar la palabra o frase que se necesita para expresar una idea. Sus definiciones son claras y precisas, redactadas en un lenguaje actual muy próximo al lector.
Pero el DUE va mucho más allá. Si busca en él una palabra, junto a su definición podrá encontrar:
Con qué verbos y con qué preposiciones se suele usar
Además de los sinónimos, completísimas listas de palabras o frases con significado próximo o relacionado (lo que María Moliner llamó "catálogos")
Numerosos ejemplos y frases hechas
Etimología, pronunciación, anotaciones de uso, marcas gramaticales, niveles de empleo
La tercera edición respeta fundamentalmente la obra de María Moliner en sus dos ediciones anteriores, y además:
Se actualizan las definiciones y los sinónimos y catálogos, y se añaden nuevas etimologías
Se incluyen más de 12.000 nuevas voces
Se revisan los términos técnicos y científicos: Botánica, Zoología, Informática, Matemáticas, Medicina, Derecho, etc.
Se incorpora un nuevo apéndice de topónimos y gentilicios y otro de abreviaturas y símbolos de uso general
DICCIONARIO DE USO DEL ESPAÑOL
Para entender la dimensión de la tarea llevada a cabo por la Editorial Gredos tanto en la segunda edición (1998) como en la tercera (2007) es necesario volver la vista atrás y analizar el Diccionario de uso del español de María Moliner desde lo que ha sido hasta lo que es hoy.
María Moliner publicó en 1966 y 1967 (un volumen cada año) el trabajo de toda una vida, llevado a cabo de forma artesanal, por supuesto sin los medios técnicos a los que hoy estamos tan acostumbrados. Se trataba de un diccionario innovador especialmente diseñado para las personas que trabajan con la lengua: periodistas, traductores, escritores, estudiantes y extranjeros con cierto conocimiento de nuestro idioma.
Su diccionario se diferenciaba del de la Real Academia Española en muchos aspectos. No dictaba normas de uso de la lengua, no era un diccionario normativo, sino que recogía el uso real que hacemos del idioma. En su Diccionario de uso del español, además de las definiciones, doña María explicaba, incluso con ejemplos, cómo se utilizan las preposiciones, los verbos, qué adjetivos se aplican a un sustantivo, cómo se combinan éstos y en qué contextos y situaciones se usa cada palabra o frase. Por ejemplo, en la entrada "ensalada" nos indica que se puede "aderezar, aliñar, arreglar o componer".
Y tuvo muy en cuenta a los profesionales de la lengua, periodistas, escritores o traductores que tuviesen necesidad de ir "de la idea a la palabra", o sea, encontrar la palabra o frase apropiada para expresar correctamente una idea. Por eso incluyó en su diccionario sinónimos, palabras y frases afines y relacionadas ("catálogos").
María Moliner rompió con la tradición de definir los términos a partir de sinónimos, y de frases oscuras y estereotipadas del tipo de: "dícese de...". Ella marcó su propio estilo basándose en explicaciones claras y directas, con un vocabulario sencillo y próximo al lector.
No se olvidó de incluir en su obra los préstamos de otras lenguas que usamos tan asiduamente, aunque en aquella época no hubieran sido admitidos por la Real Academia, como por ejemplo "emergencia", "control" o "test". En este aspecto, como en otros muchos, doña María fue una auténtica pionera.
María Moliner, siempre guiada por un espíritu innovador, introdujo una nueva ordenación alfabética al considerar las letras dobles (CH y LL) como simples (C seguida de H, L seguida de L), decisión que la RAE no adoptó hasta 1994, y que es hoy el sistema más empleado internacionalmente.
MARÍA MOLINER
María Moliner nació en Paniza, provincia de Zaragoza, el 30 de marzo de 1900. Su padre, Enrique Moliner, ejerció su profesión como médico rural hasta que se trasladó a América como médico de barco. Fue entonces cuando la familia Moliner se desplazó a Madrid.
Esta etapa de su vida fue muy importante. Mantuvo relaciones con la Institución Libre de Enseñanza, que tiempo después se harían más estrechas.
En 1918 terminó el Bachiller en el Instituto General y Técnico de Zaragoza e ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad zaragozana, convirtiéndose así en una de las pocas mujeres universitarias de principios de siglo. Obtuvo su licenciatura en Historia con honores en 1921, a pesar de que su vocación se inclinaba más hacia el campo de la lingüística.
En 1922 ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos donde trabajó hasta su jubilación en 1970. Ejerció en Simancas, Valencia, Murcia y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.
En 1925 contrajo matrimonio con Fernando Ramón y Ferrando, que sería catedrático de Física de la Universidad de Valencia, con quien tuvo cuatro hijos: Enrique, Fernando, Carmen y Pedro. Durante la época en la que residió en Valencia, doña María simultaneó sus labores domésticas con sus obligaciones profesionales en el ámbito de las actividades culturales desarrolladas por la Segunda República, como directora de la Biblioteca de la Universidad de Valencia y del proyecto de las Bibliotecas Populares.
Después de la Guerra Civil, el traslado de su marido a la Universidad de Salamanca determinó que la familia se instalase definitivamente en Madrid, donde creían que podrían ofrecer mejores oportunidades educativas y profesionales a sus hijos. En esta etapa de su vida es cuando doña María trabaja en la Biblioteca de la Escuela de Ingenieros Industriales y comienza, en 1952, la elaboración de su diccionario.
UN PROYECTO QUE DURA TODA LA VIDA
El diccionario, que en principio tenía previsto acabar en un máximo de dos años, supuso un enorme trabajo que se dilató más de quince, hasta que en 1966 la Editorial Gredos publicó su primer tomo, sacando a la venta el segundo al año siguiente. Desde ese momento, María Moliner empezó a trabajar en su actualización, que no llegó a completar.
La idea de hacer un diccionario de uso la obtuvo de la lectura de algunos diccionarios con los que había aprendido inglés. Quiso ofrecer "un instrumento para guiar en el uso del español tanto a los que lo tienen como idioma propio como a aquellos que lo aprenden y han llegado en el conocimiento de él a ese punto en el que el diccionario bilingüe puede y debe ser sustituido por un diccionario en el propio idioma que se aprende".
Tras la publicación del diccionario, su vida adquirió mayor relieve. Las revistas especializadas consideraron el diccionario como una pieza lexicográfica excepcional. Filólogos y lingüistas de renombre, como Emilio Lorenzo y Colin Smith, elogiaron el diccionario como un libro extraordinario en su género, radicalmente nuevo, de los que sólo se dan una vez en el siglo. Fueron también numerosos los escritores que lo alabaron, como García Márquez. En 1972 fue propuesta como candidata a ocupar un sillón en la Real Academia Española. Su candidatura fue apoyada por algunas escritoras como Carmen Conde y por el académico Rafael Lapesa, sin embargo, finalmente no fue elegida. El asunto obtuvo mucha cobertura en prensa, ya que de haber obtenido el sillón, se habría convertido en la primera mujer académica en los doscientos años de historia de la Real Academia.
Años después no quiso optar de nuevo al sillón a causa de su enfermedad, una arterioesclerosis cerebral, que se agudizó en los últimos años de su vida hasta que ésta concluyó en enero de 1981.
UN CLÁSICO RENOVADO
Desde que su obra vio la luz, María Moliner ya era consciente de la necesidad de actualizar el diccionario. Declaraba en 1972: "Después de publicado, yo sigo trabajando en él. En un diccionario no se puede dejar de trabajar. Constantemente estoy viendo en los periódicos o en las novelas expresiones que anoto para incluirlas. Ya tengo una gran colección de adiciones. Si no me muriera, seguiría siempre haciendo adiciones al diccionario". La enfermedad y la muerte le impidieron completar la tarea. Sin embargo, a partir de ese momento, algunos familiares y diversos colaboradores se ocuparon de mantener viva la obra hasta que la Editorial Gredos, a través del Seminario de Lexicografía, creado en 1992, completó y dio forma definitiva a los materiales existentes, y publicó la segunda edición en 1998.
La tercera edición, publicada en 2007, nace como una consecuencia natural e inevitable en la vida del diccionario. La obras lexicográfícas requieren una actualización continua si de verdad pretenden ser reflejo de la lengua viva en su incesante evolución; mucho más en el caso del Moliner como diccionario de uso. Además, el extraordinario avance de la técnica lexicográfica, tanto en los aspectos teóricos como prácticos ha permitido terminar la obra en plazos razonables.
Esta nueva edición mantiene los principios y, en buena medida, la estructura y los contenidos que han caracterizado las dos ediciones anteriores pero, al mismo tiempo, el diccionario ha sido sometido a un importante proceso de revisión y actualización, y a ciertos cambios formales que han permitido clarificar el texto y facilitar su consulta.
Se han incluido más de 12.000 nuevas voces, pertenecientes a los más diversos ámbitos de la realidad actual:
Tecnologías (Internet, telefonía, etc.): ADSL, blog, chat, chatear, hipervínculo, escaneo, frame, hacker, HTML, intranet, bajar, descargar, visitar, LCD, inalámbrico, manos libres, móvil, mensaje corto (o SMS), rellamada.
Música actual: chill out, jam session, jazz latino.
Deportes, gimnasia: contraanálisis, dream team, enduro, voley-playa, relevista; pilates, gym-jazz, fitness.
Medicina y cosmética: anisakis, ébola, fibromialgia, retrovirus, ácido fólico, ceramida, isoflavona.
Terapias alternativas: aromaterapia, cromoterapia, digitopuntura (o shiatsu), flores de Bach.
Alimentación, platos exóticos: carbonara, carpaccio, bífidus, chop suey, fumet, lactovegetariano, al dente.
Otras culturas: burka, fatwa, feng shui, kefía.
Sociedad: hetero, homeless, violencia de género, acoso laboral, mobbing, cayuco.
Ecología: agujero de ozono, impacto ambiental.
Vida económica, negocios: ETT, euribor, fidelizar, masa salarial, ultraliberalismo, stock option, deflactar, cuartillo.
Política: batasuno, batzoki, eurocámara, euroescéptico, islamista, judicializar.
Coloquialismos, argot: rayar[se], flipante, salir del armario, pintar (pintar bien, pintar mal), farlopa.
El corpus actual del DUE esta constituido ya por unas 93.800 entradas, lo que supone un aumento con respecto a la edición anterior de aproximadamente un trece por ciento.
Otras novedades:
Actualización de sinónimos y catálogos.
Cambios en la disposición de los adverbios terminados en -mente de significado deducible, que aparecen ahora en el paréntesis inicial de los adjetivos de los que derivan.
Supresión de voces y acepciones antiguas y regionales no documentadas.
Revisión de los apéndices de nombres botánicos y zoológicos, y de los desarrollos gramaticales.
Además se han incluido dos nuevos apéndices: Una relación de topónimos y gentilicios, que permite buscar desde el topónimo al genticilio, y viceversa. Y una lista de abreviaturas y símbolos, algunos de uso común y otros más especializados, como símbolos químicos, unidades físicas y matemáticas, etc., tanto alfabéticos como no alfabéticos.
"En definitiva --en palabras del académico y maestro de lexicógrafos Manuel Seco-- el Diccionario de uso del español se moderniza, crece y se perfecciona, pero siempre sin perder su fuerte personalidad y sus virtudes originales. Repite, pues, el milagro de ser nuevo y ser el mismo".
María Moliner nació en Paniza, provincia de Zaragoza, el 30 de marzo de 1900. Su padre, Enrique Moliner, ejerció su profesión como médico rural hasta que se trasladó a América como médico de barco. Fue entonces cuando la familia Moliner se desplazó a Madrid.
Esta etapa de su vida fue muy importante. Mantuvo relaciones con la Institución Libre de Enseñanza, que tiempo después se harían más estrechas.
En 1918 terminó el Bachiller en el Instituto General y Técnico de Zaragoza e ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad zaragozana, convirtiéndose así en una de las pocas mujeres universitarias de principios de siglo. Obtuvo su licenciatura en Historia con honores en 1921, a pesar de que su vocación se inclinaba más hacia el campo de la lingüística.
En 1922 ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos donde trabajó hasta su jubilación en 1970. Ejerció en Simancas, Valencia, Murcia y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.
En 1925 contrajo matrimonio con Fernando Ramón y Ferrando, que sería catedrático de Física de la Universidad de Valencia, con quien tuvo cuatro hijos: Enrique, Fernando, Carmen y Pedro. Durante la época en la que residió en Valencia, doña María simultaneó sus labores domésticas con sus obligaciones profesionales en el ámbito de las actividades culturales desarrolladas por la Segunda República, como directora de la Biblioteca de la Universidad de Valencia y del proyecto de las Bibliotecas Populares.
Después de la Guerra Civil, el traslado de su marido a la Universidad de Salamanca determinó que la familia se instalase definitivamente en Madrid, donde creían que podrían ofrecer mejores oportunidades educativas y profesionales a sus hijos. En esta etapa de su vida es cuando doña María trabaja en la Biblioteca de la Escuela de Ingenieros Industriales y comienza, en 1952, la elaboración de su diccionario.